La terapia psicológica es un proceso de comunicación humana, verbal y no verbal, entre un terapeuta (sujeto entrenado para observar modos de ser, y facilitar cambios internos) y un paciente. Los objetivo de los tratamientos son variados, sin embargo, cabe destacar uno de ellos: generar una mejora en la calidad de vida del consultante, a través de la toma de conciencia de lo que sucede en su interior y una posible o no, transformación de su ser (conducta, pensamiento, actitudes y sentimientos). Saber cuando pedir ayuda, es muy importante para facilitar el proceso terapéutico. En el apartado mitos falsos, obtendrá respuestas a una serie de creencias falsas.
En otras palabras, es el tratamiento de una complicación tanto física como mental con distintos medios científicamente desarrollados.
Existen diversas escuelas psicológicas que funcionan como paradigmas a la actividad profesional de los terapeutas.
Dos características unifican a las distintas corrientes de terapia psicológica:
- El contacto directo y personal entre el profesional y el que pide la consulta
- Una relación que permite el descubrimiento de las características e identificaciones del mundo interno de quien consulta, posibilitándose de esta manera, la modificación de las maneras habituales de ser y relacionarse de la persona en cuestión.
El código deontológico (ético), establece entre muchas otras normas, la confidencialidad privacidad que el terapeuta debe guardar en relación a las comunicaciones que se producen durante las sesiones.
Por esto, entre otras cosas, la habilitación legal para que una persona pueda ejercer la profesión terapeuta, requiere de formación académica, entrenamiento guiado por profesionales con mayor experiencia, la realización de un proceso terapéutico por parte del profesional y dentro de lo posible, la participación en grupos de estudio.